oct 142009
 

A pocos kilómetros al norte del Pirineo del mediodía francés, frente a lo que en España engloba el Parque nacional de Ordesa y Monte Perdido, se encuentra la localidad occitana de Lourdes. Actualmente es uno de los centros religiosos católicos de peregrinación más importantes del mundo.

El origen de esto son las 18 apariciones marianas que Bernadette Soubirous dijo tener en 1858 y que desembocaron en la construcción de un santuario que hoy en día ocupa una superficie de 52 hectáreas y consta de 22 lugares de culto.


Si accedemos al recinto por la entrada de San Miguel podemos ver al fondo el cuerpo central del santuario compuesto por las basílicas inferior y superior. En la parte baja, junto a la explanada, la basílica de Nuestra señora del Rosario de 1889.

Sobre ella la basílica superior, de la Inmaculada Concepción, que forma junto con la gruta de las apariciones, situada en la base de la roca, el santuario original de 1872.

La explanada está coronada por una escultura de la virgen, alrededor de la cual los creyentes depositan ofrendas como ramos de flores.

Este es un centro de reunión habitual para los grupos de fieles que desde aquí se dirigen a las fuentes milagrosas de agua que mana de la gruta de las apariciones.

Este milagroso manantial surte a un grupo de fuentes donde los fieles llenan cantimploras y botellitas que han comprado en los numerosos comercios de los alrededores con agua que confían que les curará sus males.
Según la dirección del santuario han habido 2500 curaciones inexplicables para la ciencia aunque solo 66 han sido reconocidas como milagrosas por la Iglesia Católica.

A penas una veintena de metros más adelante se encuentra la gruta en la que se le apareció la virgen a Bernardette Soubirous y donde le descubrió el manantial de agua milagrosa, además de algunas indicaciones de índole religiosa.

Los que me conozcáis sabéis que no me caracterizo por mi fervor religioso precisamente, pero recomiendo la visita del santuario a los que pasen por allí cerca aunque solo sea por el valor histórico-cultural del lugar y por la pasión que se palpa en el ambiente especialmente a través de los enfermos que buscan una curación que la ciencia no les ha podido ofrecer.

Un saludo

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